Todo acaba

Que se paren los trenes del tiempo, que descarrilen si hace falta, yo me bajo aquí, ésta es mi parada. Se acabó el esperar un cambio, se terminaron las falsas esperanzas. No lo intentes más, ya no hace falta. Se agotaron mi paciencia y mis ganas.

Tantas cosas dijimos, casi tantas como callamos. Y no fue si no la tozudez la que nos llevó a seguir sufriendo, arañándole días, semanas, a algo muerto hacía tiempo. Supongo que se agotó mi paciencia, me vacié por dentro y me cansé de soñar con volver a un principio en el que todo parecía posible, en el que la realidad, oculta detrás de esa fachada de felicidad, se reía de nosotros a la espera de hacer su entrada triunfal.

Y menuda entrada. Llegó para quedarse y nada pudimos hacer. Cada pelea, cada grito, cada lágrima, soltó poco a poco las débiles costuras que nos unían y ahora…ahora digo basta. La vida no es tan larga como pueda parecer, el tiempo vuela y los trenes pasan a nuestro alrededor. Me equivoqué y, por eso, de este tren salto yo. En marcha si hace falta, pues en la caída se secaran las lágrimas y del golpe saldrán nuevas heridas que, por fin, nada tendrán que ver contigo.

Caeré, me levantaré y, sin prisa, echaré a caminar de nuevo.

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3 comments

  • Te he dicho alguna vez lo fantástico que eres escribiendo sobre sentimientos? Me fascinas, amigo! Sigue así! Y a tirar para adelante, que la vida son dos días y un café! 😘 😀

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  • El primer párrafo de su carta serviría, como quizá ninguna otra, para dirigirlas a los políticos que, en estos días, – o como casi siempre – demuestran que sólo ejercen de “politicos”, pero en modo alguno saben qué significa ser estadista… Aquellos van a lo suyo aunque lo suyo machaque lo nuestro, es decir, lo de todos. ¡ Vaya rifirrafe que hay ahora en Andalucía ¡ ¡ Vaya panorama en el que se ve envuelta estas piel de toro que conocemos como España ¡ Sí, hay que bajarse – o tirarse – del tren, ya sea en marcha, ya parado… Pero y luego ? ¿ Sabremos dónde estamos ¿ ¿ En qué parada hemos parado ? ¿ Qué vemos en cualquiera de las direcciones que miremos ? ¿ Que busquemos – ¿ otra vez – la utopía y vayamos a por ella…? Vale. Pero es que, como siempre y así nos lo recordaba Galeano, la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos y la utopía se aleja dos pasos y el horizonte, diez… Luego para qué sirve la utopía ? Nos lo dijo el maestro Eduardo. Para caminar,.. ” . Pues caminemos haciendo camino (como nos dijo Machado), pero – pregunto – ¿ hasta dónde ? ¿ Hasta cuándo ? ¿ Para quë?. Me acuerdo ahora de un verso de Miguel Hernández:

    “.Estoy aqui para vivir mientras el alma me suene. Estoy aquí para morir cuando la hora me llegue”.

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