Amor

Siempre quise encontrar a alguien como tú. Te soñaba en mi vida desde antes incluso de sufrir por amor. De hecho, llegué a pensar que alguien así solamente podría existir en mis sueños, pues todo lo que me ha tocado vivir hasta ahora ha sido completamente opuesto.
Pero llegaste un día para cambiarme la vida, para abrirme los ojos y hacerme entender que todos recorremos cientos de caminos equivocados antes de encontrar la senda que nos lleva a la felicidad.
Ahora sé por fin lo que se siente al ser feliz con alguien que lo da todo por ti. Ya no hay angustia ni sentimiento de merecer algo más. De hecho, ya ni siquiera pienso en todo eso. Supongo que la cabeza nunca engaña cuando el corazón se ciega y ese eco constante que resuena a lo lejos termina siendo real.
Pero contigo todo es silencio. No hay voz alguna que me grite que me vaya, ni nada que insista en que no estoy en donde debo estar. Siento que al fin encontré un hogar entre tanto escombro, un amor que no tiene miedo de luchar. Y por eso te doy las gracias. Por hacerme creer de nuevo en todo aquello que antes soñaba.
Supongo que siempre puede haber un final. Seguro que nos acecha a la vuelta de cualquier error, de cualquier problema sin solución. Pero, por una vez, no me importa pensar solo en presente. Si esto ha de romper, ya tendremos tiempo entonces de pensar en el adiós. Ahora prefiero vivirte tan intensamente como me sea posible. Demostrar cada día todo esto que siento para que nunca sientas que te falta nada y así nunca quieras irte. Igual que yo contigo.
Ahora que te tengo pienso darlo todo sin mirar atrás. No hay duda alguna que me asalte, pues tengo claro que mientras te siga queriendo no habrá nada que nos aparte de este camino en que, al fin, soy feliz.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario