Amor

Es difícil, pero no me arrepiento de nada. A veces me paro a pensar qué sería de mi vida si no me hubiera enamorado de ti. Tal vez, otro amor se habría cruzado en mi camino. Alguien con quién salir a pasear cada día, ir a tomar algo, cenar o, simplemente, poder abrazar en los días difíciles.

 
Sé que todo habría sido mucho más sencillo de esa manera. No más lágrimas derramadas en los kilómetros que nos separan. No más noches de ausencia entre sábanas frías que solamente me recuerdan que tú estás lejos.
 
Aún así, no te cambio por nada. No cambio ni una sola de nuestras llamadas eternas, de nuestras películas compartidas en la distancia, de las visitas sorpresa. No cambio el amor que tú me das ni el apoyo que eres, por nada en esta vida.
 
Lo tengo claro. Eres una de las mejores cosas que me han pasado nunca sé que algún día la distancia desaparecerá. Seremos una de esas parejas que viven juntas y todo este tiempo separados habrá merecido la pena.
 
Seremos fuertes. Más que la mayoría. Todo lo que nos separa, nos une. Nos hace casi indestructibles a todos esos problemas livianos que tantos amores matan. Somos un “nosotros» que ya no tiembla, un presente difícil que nos asegura un futuro sólido, construido sobre unos cimientos capaces de soportar cualquier tormenta.
 
Y yo, te quiero. Más que a nadie. Porque eres capaz de hacer que te sienta cerca cada día, amando en la distancia y curando todas las heridas que me dejó el pasado. Eres ese alguien que, por circunstancias de la vida, vive lejos de mí y, aún así, te elijo cada día. Y lo seguiré haciendo porque sé que lo que tenemos es real, un amor valiente que nada tiene que envidiar de todos esos que se pueden ver cada día.
 

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario