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Son muy pocas las personas a las que les diría esto. No confío en casi nadie y, la verdad, me sorprendo queriendo decir en voz alta lo mucho que me importas. Tanto, que por ti lo daría todo e iría hasta el fin del mundo si hiciera falta. No es algo que suelas escuchar de mis labios. Soy algo frío a veces, pero en el fondo, te quiero tanto que no hay nada que no haría por ti.

No pretendo nada en especial diciéndote esto ahora, solamente que lo tengas claro. No quiero que pienses que detrás de todos esos escudos con los que me protejo, solo hay vacío. Al contrario, siento demasiado y precisamente por eso tengo tantas barreras. Me han dolido demasiado más de lo que jamás habría imaginado, así que es importante que tome ciertas precauciones en mi vida.

La verdad, cuando llegaste nunca pensé que fuéramos a llegar tan lejos. No parecías la clase de persona con la que yo me suelo llevar bien, mucho menos una de las que dejo entrar hasta el fondo de mis sentimientos porque esté seguro de que jamás temblarías dentro. Sabes que eso sería terrible para mí. Me ha costado mucho construir todo lo que ves y, si tuviera que volver a hacerlo de nuevo, me costaría demasiado tiempo y esfuerzo.

Aún así, no tengo problema en abrirte de par en par las puertas de mi alma. Eres libre de caminar a tu aire por todo lo que siento y sé que, aunque a veces sientas que me cuesta o me da miedo, puedo confiar en ti. Supongo que una parte importante de esa confianza radica en todo lo que tú me haces sentir. Saber que tú harías exactamente lo mismo por mí, me ayuda a confiar cada día más. Hasta el punto de tener claro que, contigo, me iría hasta el fin del mundo si hiciera falta porque sé que personas como tú pasan una sola vez en la vida y es muy importante saber apreciarlas.

 

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