Amor
Nunca imaginé que podría llegar a querer tanto a alguien. Realmente veía a otras personas quererse así, pero nunca era capaz de ponerme en su lugar. Incluso llegué a pensar que un amor así existía solo en las películas.
Hasta que llegaste tú, claro, y me cambiaste la vida. Ahora sé que es real, que el amor hay que encontrarlo y hasta que no lo haces solamente vives simulacros que nunca te llenan. Amores que no llegan a merecerse esa palabra porque te dejan siempre más heridas que sonrisas.
Luego, cuando menos te lo esperas, aparece alguien que pone en duda todas tus creencias. Alguien dispuesto a todo por ti y que está hecho de pedacitos de todo lo que te gusta. Que sacia tus ganas de amar y ser amado, que te demuestra que no hay por qué sufrir cuando estás enamorado.
Y contigo ya lo tengo todo.
No necesito seguir buscando. Te encontré casi sin querer y ahora no quiero ni pensar en perderte. Pienso disfrutar de ti el tiempo que estés aquí, sea solo mañana o quizá toda la vida. No pienso preocuparme por eso, solo de la felicidad que me regalas cada día. 
Y no te preocupes, en serio. Si te he elegido a ti significa que no necesito nada de nadie más. A veces nos cuesta confiar por culpa de los daños que nos hicieron en el pasado. Pero yo no soy así. Contigo tengo mucho más de lo que jamás imaginé y nunca pondría en riesgo lo nuestro.
Te quiero demasiado como para ser tan idiota de perderte.
Y vaya, es que ni siquiera pienso en ello. 
Te miro a ti y me ciegas el resto del mundo. Al menos en lo que a amor se refiere. Soy tan feliz contigo que de verdad siento que ya lo tengo todo. Así que… simplemente, gracias por hacerme volver a creer en el amor.

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