Desamor

Desearía poder olvidar tu rostro, la suavidad de tu piel, el sabor de tus labios. Perder en algún vacío el sonido de tu risa, de tus tacones, de aquel vals que un día bailamos.

Desearía olvidar todas esas tonterías que no tenían sentido hasta que nosotros se lo buscábamos, romper con el tiempo para que pase de una vez más rápido y, sobre todo, olvidar tu nombre para no volver a despertar con él impreso en los labios.

Desearía, por una vez, ser yo quién no conteste a tus mensajes, quién no te devuelva las llamadas, quién no busque tu rostro entre los recuerdos rotos que derribaste al salir de mi vida, nuestra vida, esa que habíamos compartido hasta que un día algo te apartó de mi lado.

Desearía tantas cosas… pero ninguna más que volver a tenerte entre mis brazos. Nos debemos al menos eso, un nuevo intento, un nuevo comienzo. Reescribir las últimas páginas y olvidar que existieron.

Lo sé, no hace falta que lo digas, son solo las fantasías e ilusiones de un corazón destrozado. Aún así, no me culpes por querer retroceder, volver a ti, a nosotros, a aquello que un día fue tan importante para mí que desde que no estás siento que me ahogo en el vacío de tu ausencia.

Por eso, perdona la molestia, solo espero que reconozcas en el esfuerzo nuestro último aliento y me salves, nos salves a ambos, porque cuando salga el sol de nuevo en mi vida, si no estás a mi lado, no dudaré en volver la espalda y seguir caminando.

 
 

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario