AmorMotivación

Ojalá que el amor nunca falte en tu vida. Que llegue un día en que mires atrás y sientas que todo lo que hiciste te salió del corazón, que no hubo más heridas ni lágrimas, que todo encontró al fin un lugar en tu interior. Que los escombros de amores pasados se convirtieron en bellos palacios en las manos adecuadas. Que estar mal ya no forma parte de la rutina de tus días.
Ojalá que siempre encuentres apoyo en esos brazos, que te sientas querida incluso en tus días más bajos porque sea precisamente entonces cuando más lo necesites. Y él lo entienda y nunca falle. Que su abrazo calme las tormentas y su sonrisa haga que salga de nuevo el sol en tu vida. Si no estás con alguien capaz de hacer algo así de simple, quizá no estás en el lugar adecuado.
Ojalá te ame siempre con todo y nunca se canse de hacerte feliz. O que lo haga si siente que no puede más, pero que tenga el valor de decirlo para que tú puedas decidir salir de allí y no quedarte atada a alguien que no sabe decir adiós y prefiere jugar con tu corazón.
Ojalá no más lágrimas en la almohada, ojalá solo besos entre las sábanas. Caricias secretas allí donde otros solo vieron piel y él vio un universo entero y millones de estrellas. Un mundo tan perfecto a simple vista como imperfecto cuando miras bien. Y que se enamore de eso. De todas tus imperfecciones. Que las abrace y nunca quiera marcharse del hogar que construya con todo aquello que le haces sentir.
Ojalá, sí, ojalá.
Ojalá un amor que no se crea las películas, que sepa luchar cuando haga falta y calentar cuando el frío asome por las ventanas. Que no considere tu amor como un hecho, sino como un regalo que hay que cuidar cada día para que nunca se marchite.
Simplemente… ojalá que el amor sea un pilar que nunca vuelva a temblar en tu vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario