Amor

De todos los principios que he vivido, de todas las estrofas rotas que nacieron antes de ti para perecer luego, de todos los versos que lloré y la tinta que sangré… tú, y solo tú, has sido capaz de que mi pulso se mantenga firme frente al papel.

Tú, con tus besos que son lienzos, me has enseñado a hacer de mis labios pincel, de mis manos suave pluma que erice cada pequeña arruga, cicatriz, que un mal recuerdo osara dejar antes en ti, rompiendo la armonía de tus curvas, pero dotándola de una realidad única que te hace ser quién eres.

De tus párrafos desprende el sol las luces que faltaban antes en mi interior; de tu mirar de amor vuela el viento entre papeles, tirando al suelo antiguas historias que guardaba para leer en otra ocasión, como si de un tesoro se tratase cuando, en realidad, no eran más que las batallas innombrables que me llevaron a expresar por escrito todo cuanto siento, cuanto llevo dentro.

Por ti, el mejor de los principios, he aprendido a no dejar nada a medias, a seguir escribiendo hasta el final a pesar de los ecos de fracaso, de las derrotas que quieran hacer romper el ritmo de mi mano mientras escribo hojas y más hojas que tratan de hacer justicia a tan bella historia, a tan bello poema que, a mis ojos, eres tú.

 
 

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