Amor

Puede que te saque de quicio, que te vuelva loco con su ser y que de tanta vuelta termines hasta mareado. Puede que te pierdas con el bailar de sus caderas, o que suspires cuando la ves sonreír. Puede que del aire que se escapa entre tus labios se creen los remolinos en los que se enrede su melena mientras, con la mirada perdida en su mundo, te dedica a ti, y solo a ti, el beso que tanto ansías.

Ella es así, te vuelve loco y lo sabe, pero no lo hace queriendo. Simplemente se deja llevar y eres tú quien no puede evitar caer en sus redes. Ella no quiere una historia feliz, un cuento de hadas. No, ella solo quiere ser feliz mientras dure la historia.

A ella le da igual cómo seas. No quiere regalos caros ni vacaciones en París. No, ella solo quiere ser la razón por la que sonrías. Que la busques entre las miradas que te rodean y que la encuentres siempre en el mismo lugar en que un día la besaste por primera vez, con el corazón acelerado y hasta el último pelo de tu cuerpo erizado por los escalofríos que te provoca su respirar en tu cuello, antes de morder y hacerte perder el poco autocontrol que te pueda quedar.

Sí, esa es ella y, si te elige, se entregará a ti pero seguirá siendo ella. No dejará que la cambies y te volverá loco, te sacará de quicio y te hará replantearte cada día tu forma de entender la vida.

Ella… ella es lo mejor que te podría pasar, así que no seas idiota: no la pierdas.

 
 

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