Amor

Hoy me sentía con ganas de gritarle al mundo que ella es lo mejor que me ha pasado en la vida. Es así, aunque suene a tópico. Llegó y me cambió la vida. Desde entonces vivo enamorado porque me enamoro cada día. Y qué bonito poder seguir haciéndolo siempre de la misma persona.

Me llena como solo ella sabe y yo, que soy torpe de nacimiento, termino siempre pisando fuera de lugar. Bendita su paciencia y sus ganas de amarme, su risa infantil cuando tropiezo, una vez más, y es ella la que me tiene que ayudar a levantarme.

Cada vez que miro atrás, a mi vida antes de todo esto, me doy cuenta de que vivía ciego. Tuvo que llegar ella con su luz para iluminarme la vida y hacerme ver que las sombras desaparecen cuando las miramos con fuego en el corazón.

Desde entonces, me arden dentro estas ganas de todo con ella. De comerme el mundo y seguir luchando, de levantarme siempre con su mano en la mía y su sonrisa haciendo de guía hacia la felicidad eterna que me prometen sus labios.

Será que soy loco enamorado, qué sé yo. Pero poco me importa si esta locura que ella me trae, me hace al fin vivir la vida tan intensamente que todos mis futuros convergen en ella. Una y otra vez. Y si me hablan de un mañana lejos de sus brazos, no les creo. Porque para mí, el futuro es una camino sinuoso y lleno de baches que, espero, nunca más tendré que enfrentar solo.

 
 

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