Amor

Cada vez que te miro me sigo preguntando qué te hizo amarme. Cómo alguien como tú se pudo enamorar de alguien como yo. Me lo pregunto, no por simple curiosidad, sino por miedo. Miedo a dejar de hacer aquello que hice bien, que debo seguir haciendo pues aquí sigues a mi lado.

Cada vez que me miras me arde el corazón, me tiembla el amor de pura emoción al saber que esos ojos son para mí. Que brillan si te hago reír y me gritan todo lo que callas. Porque te encantan los silencios. Lo descubrí hace mucho tiempo y yo, que soy pura voz, no soy capaz de aguantarte la mirada sin decir que eres preciosa, que te adoro o cualquiera de todas estas cosas que me haces sentir.

Avanzamos a nuestro ritmo, cantando en el coche como si no hubiera mañana y riendo siempre por cualquier tontería. Porque eso somos. Somos la risa que se enfrenta a la vida cuando ésta más aprieta. El puño que rompe cualquier barrera y se enfrenta al futuro con la misma ilusión con que empezamos un día.

No importa lo duro que sea el camino ni todo lo que el mañana nos eche a la espalda, mientras tus ojos sean míos y de ti sea mi mirada, seguirá latiendo este amor y con él seguirá brillando nuestro mañana.

 
 
 

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