Desamor

Tengo tantas ganas de tenerte aquí conmigo que a veces me confundo y te abrazo en la soledad que me rodea. Como si mi cabeza jugara al despiste y me hiciera abrazar el aire en busca del recuerdo de tu aroma en la última noche que dormiste a mi lado. Lo echo todo de menos. Incluso esa manía tuya de juntar tus pies helados con mi piel, buscando el calor de un cuerpo que siempre ardía cuando estaba contigo.

Tengo tantas ganas de volver a verte que ya no me importa la forma o el lugar, solamente quiero poder mirarte a los ojos una última vez y que ellos me expliquen por qué fallamos, dónde dejamos de ser un «nosotros» para irse cada uno por su lado. Un «tú», tan lejano a este «yo», que ya no encuentro la manera de volver a juntarlos. Y, aunque dentro sienta que sigo siendo «tuyo», la realidad me grita que ya va siendo hora de empezar a pensar en mí… sin ti.

Una realidad que nunca quise, que traté de evitar a toda costa. Pero no importa. Sé que la culpa es mía por no avanzar y seguir anclado a este deseo de revivir el pasado para encontrar el fallo, para borrarlo del mapa y volver a caminar esta vida a tu lado. Sé que es un imposible, tan lejano de la realidad como tú de mí. Vivimos caminos separados que, lejos de buscar volver a cruzarse, se alejan en direcciones contrarias en busca de la felicidad lejos de todo ese pasado.

Supongo que me hace falta aceptar tu ausencia, por muchas ganas que tenga de romper el paso y dar media vuelta para correr de nuevo hacia ti. Y me sobran ganas, pero sé que cada paso que diera en tu dirección, te alejaría un poco más de mí. Tú no quieres volver a todo aquello.

Y no te culpo.

Y lo respeto.

Es solo que… nadie me dijo que iba a doler tanto y yo no lo vi venir. Estoy tan cegado por tu adiós, que me está costando un mundo rehacer mi vida sin ti. Pero tengo claro que lo conseguiré. Poco a poco, vuelvo a caminar de nuevo, me alejo de ti. Por mucho que sienta que una cuerda tira de mí, que el pasado me llama y me hace perder el paso, a veces, sé que tengo que dejarte atrás y romper, de una vez por todas, con todo lo que fuimos.

Necesito dejar de pensar en ti, dejar de buscarte en el frío del otro lado de la cama. Necesito ser feliz de nuevo, recuperar el control de mi vida y olvidar de una vez tu recuerdo. Engaña, mucho más de lo que puedo explicar. Es como si todo lo malo que hubo entre nosotros hubiera desaparecido y solo quedara lo bueno. Por eso duele tanto. Es fácil echar de menos una mentira maquillada de esa manera.

Seguiré luchando por mí, caminando sin ti. No más lágrimas teñidas de ausencia. No más tropiezos. No más nada. Solo yo. Ya va siendo hora de empezar a mirar un poco más por mí. Ya habrá tiempo más adelante de seguir pensando en ti. Cuando ya no duelas, cuando mi corazón vuelva a ser lo que era y deje de buscar excusas para sufrir por un pasado que ya no es, ni será de nuevo.

 

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