El estallido de tu gesto

No fue la mirada. No fue esa forma que tienes de caminar como si no te importara el suelo. Fue tu sonrisa. Fue ver cómo el rostro se te iluminaba de golpe y entender, en ese preciso segundo, que yo ya no tenía salida. Hay personas que son refugio y tú, sin saberlo, te convertiste en mi casa solo con mostrarme los dientes. Fue una rendición absoluta. No necesité palabras, ni promesas, ni un pasado compartido. Me bastó ver ese gesto tuyo para saber que ahí, en la curva de tu boca, se escondían todas las respuestas que nunca me atreví a preguntar. Te miré sonreír y sentí el vértigo de quien se s…