Llegaste cuando yo era solo un montón de piezas sueltas sobre el suelo. No traías manual de instrucciones ni promesas de cristal. Solo traías tus manos. Hay amores que no vienen a incendiarlo todo, sino a apagar el fuego que lleva años quemándonos por dentro. Tú eres ese tipo de amor. El que no juzga la cicatriz, sino que la acaricia hasta que deja de picar. El que no pregunta por qué lloro, sino que me ofrece un hombro donde el mundo deja de pesar tanto. Me estás enseñando que querer no siempre es un campo de batalla. Que se puede estar a salvo en el pecho de alguien. Que la ternura es la fo…