Donde el tiempo no nos rompa

Espero que cuando leas esto, tus manos ya no tiemblen al sostener el silencio. Te escribo desde aquí, desde el lugar donde todavía me duele el pecho por cosas que tú, seguramente, ya has olvidado. Deseo que hayas conservado esa manía de buscar la luz en las grietas. Que no te hayas vuelto de piedra para evitar los golpes. Que sigas siendo capaz de llorar frente a un paisaje hermoso sin sentirte pequeña. No sé cuánto te ha costado llegar hasta allí, cuántas pieles has tenido que dejar en el camino para que el aire dejara de quemarte los pulmones. Pero espero que te perdones. Perdónate por las…