Querer es fácil. Cualquiera sabe querer cuando el sol brilla y el aire es ligero. Querer es el impulso de tenerte cerca, la necesidad de llenar mis huecos con tu risa, el deseo de que seas el espejo donde me gusta mirarme. Cuando te quiero, te pido. Te pido tiempo, te pido besos, te pido que seas exactamente lo que mi soledad necesita. Es una llama que arde rápido y hace mucho ruido, pero que teme al invierno. Amar, en cambio, es otra cosa. Es un lenguaje que se aprende en el silencio. Amar no es querer que seas mía; es desear que seas libre, incluso si esa libertad no me incluye. Si te quier…