Donde el mapa se termina

No me importa el destino. No me importa si el camino se vuelve estrecho o si el aire empieza a faltar. Si tú vas delante, yo te sigo. Si tú te detienes, yo me quedo a construir un refugio entre tus manos. Ir contigo al fin del mundo no es una metáfora romántica, es una decisión de supervivencia. Es elegir que, si el mundo tiene que acabarse, quiero que me pille mirando tus ojos, esos que conocen todos mis miedos y aun así deciden quedarse. Te elegiría en la cima y te elegiría en el abismo. Te elegiría cuando no nos quede nada más que el rastro de nuestros pasos sobre la tierra fría. Porque co…