Donde el mapa se termina
No me importa el destino. No me importa si el camino se vuelve estrecho o si el aire empieza a faltar. Si tú vas delante, yo te sigo. Si tú te detienes, yo me quedo a construir un refugio entre tus manos. Ir contigo al fin del mundo no es una metáfora romántica, es una decisión de supervivencia. Es elegir que, si el mundo tiene que acabarse, quiero que me pille mirando tus ojos, esos que conocen todos mis miedos y aun así deciden quedarse. Te elegiría en la cima y te elegiría en el abismo. Te elegiría cuando no nos quede nada más que el rastro de nuestros pasos sobre la tierra fría. Porque contigo la distancia no pesa. Porque contigo el horizonte no es una amenaza, sino una promesa de algo nuevo. No busco paisajes perfectos ni cielos despejados. Solo busco tu mano apretando la mía cuando el mapa se termine y no haya más instrucciones que el latido de tu pecho. Al final, el mundo no es un lugar, el mundo es el espacio que ocupamos cuando estamos juntos. Si el precipicio nos espera, que nos encuentre saltando. Que nos encuentre amando. Que nos encuentre siendo nosotros, lejos de todo lo que un día nos hizo creer que caminar solos era suficiente.
— Alejandro Ordóñez
¿Cómo te hizo sentir este texto?
¿Te está gustando este texto?
Únete a +50.000 lectores que reciben textos como este cada semana en su correo.
Si te gustó este texto, también te puede gustar...
Textos relacionados
Desliza para ver más →