La paz de los que llegan

Contigo ya lo tengo todo. No es una frase hecha, es el cansancio de buscar que por fin descansa. He pasado años persiguiendo incendios, creyendo que la felicidad era un ruido ensordecedor o una meta que siempre se movía de lugar. Me equivoqué. La felicidad era este silencio compartido, este café frío sobre la mesa y tu mano buscando la mía sin previo aviso. Contigo ya lo tengo todo porque he dejado de mirar el reloj. Ya no espero que llegue el viernes, ni las vacaciones, ni una vida más grande que esta. Me basta con tu risa en el pasillo. Me basta con saber que, si el mundo se apaga ahí fuera…