Vivimos de rallada en rallada, preocupados siempre por cosas sin importancia real mientras la vida pasa. Perdemos el tiempo en eternos debates mentales sobre qué hacer, qué piensa este o aquella, qué hice mal, qué podría haber hecho mejor. Nos cuesta entender que las cosas que de verdad importan no son esas. Nuestra cabeza tira de nosotros, nos engaña y nos preocupa con tonterías que, al final, cuando miramos atrás, nos damos cuenta de todo el tiempo que hemos tirado a la basura. Sé feliz contigo mismo, eso es siempre lo más importante y lo primero. Mientras estés a gusto con quién eres, poco…