Donde tú empieces

Tengo ganas de quererte sin prisa. De esas ganas que no gritan, que no exigen, que simplemente están ahí, calladitas, esperando el momento exacto en que nuestras miradas se crucen y el mundo se calle un rato. Tengo ganas de ti y no sé ni cómo explicarlo. Es raro, ¿sabes? Llevo tanto tiempo protegiéndome de todo que casi había olvidado lo que se siente cuando alguien te desarma sin hacer ruido. Sin fuerza. Solo con una sonrisa a medio hacer y unas palabras que se te quedan pegadas en el pecho como si siempre hubieran estado ahí. Tú llegaste así. Sin avisar, sin pedir permiso. Te colaste entre…