La última orilla

Te miro y el mundo se inclina. No hay botes para todos, pero yo solo necesitaba un lugar donde apoyar mi miedo, y ese lugar siempre fue tu pecho. El frío no es el agua, el frío es pensar en el segundo exacto en el que mis dedos dejen de sentir los tuyos. Nos prometieron un destino y nos dieron un abismo. Pero aquí, mientras el metal cruje y la orquesta se rinde al silencio, entiendo que no hay tragedia si el final me encuentra sosteniendo tu rostro. Tú eres mi única tierra firme en medio del océano. No me dejes ir, aunque tus pulmones se llenen de sal y el tiempo se nos agote en la garganta.…