La herencia del abrazo

No hay caja que guarde el calor de este momento. No hay envoltorio capaz de contener el peso de tu infancia regresando a casa. Míralos bien. Mira las arrugas en los ojos de tus padres, el brillo intacto en la risa de tus hermanos, el ruido que antes te aturdía y que hoy es tu único refugio. Esta Navidad no se trata de lo que estrenas, sino de lo que conservas. Se trata de entender que el lujo es tener a quién llamar cuando el mundo se vuelve un lugar frío. Te has pasado el año corriendo tras metas que no tienen rostro, olvidando que tu verdadera fortuna está sentada a la mesa, compartiendo el…