Lo supe antes de que lo dijeras. Lo supe por la forma en que dejaste de mirarme cuando entrabas por la puerta. Por cómo tu abrazo empezó a durar menos, a pesar menos, a significar menos. Por ese silencio nuevo que se coló entre nosotros como una sombra que ninguno quiso nombrar. Pero yo lo sentí. Se siente, ¿sabes? Cuando alguien empieza a irse sin moverse. Cuando el cuerpo sigue ahí pero el alma ya se fue hace semanas. Se nota en los besos que saben a trámite, en las conversaciones que ya no llegan a ningún sitio, en esos "estoy bien" que significan todo menos eso. Y aun así me aferré. Como…