La suerte de coincidir
No te busqué. Supongo que las cosas que realmente valen la pena no se encuentran, se descubren cuando dejas de mirar el suelo. Tenerte es ese tipo de milagro silencioso que no hace ruido, pero lo cambia todo. Es despertar y saber que el frío de afuera ya no me pertenece porque tú eres el incendio que me mantiene a salvo. Te miro y me pregunto cuántas decisiones tuve que tomar bien, o cuántos errores tuve que cometer, para terminar justo aquí, frente a ti. Eres el regalo que no sabía que necesitaba pedir. Eres la calma en medio de mi caos habitual, la respuesta que llegó antes que la pregunta. Me gusta cómo tu risa desarma mis miedos más antiguos. Me gusta que, a tu lado, ser vulnerable no se siente como una derrota, sino como un descanso. Tenerte es aprender que el amor no siempre es tormenta; a veces es simplemente un café compartido en silencio, sabiendo que no hay otro lugar en el universo donde prefiera estar. Gracias por quedarte. Gracias por recordarme que la vida, a pesar de sus grietas, todavía sabe ser amable. Si el destino es un mapa, tú eres el lugar donde finalmente decidí soltar las maletas y dejar de correr. Al final, tenerte no es poseerte, es la libertad de saber que mi corazón ha encontrado, por fin, su casa.
— Alejandro Ordóñez
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