Hay un momento en la vida en el que dejas de buscar aprobación afuera y empiezas a buscarte a ti. Ese día cambias. Empiezas a cuidar tus palabras, las que te dices en silencio. Empiezas a proteger tu energía, a decir que no sin culpa, a soltar sin miedo. El amor propio es un viaje, no un destino. Algunos días te costará más que otros. Pero cada paso cuenta. Y un día, sin darte cuenta, te mirarás al espejo y verás a tu persona favorita. Esa persona siempre fuiste tú.