Estamos hechos de vida

Muchas veces me paro a pensar en la vida como un tren que pasa raudo por cada estación. Nos subimos y bajamos cuando queremos y saltamos de historia en historia como quien se sienta en un vagón a mirar el paisaje pasar, tan rápido que cuesta fijar la vista en lo que está justo al otro lado del cristal. Sin embargo, sí que podemos mirar todo lo que queda lejos. Ciudades, montañas, personas. Cualquier punto lejano permanece en nuestra atención el tiempo suficiente como para pensar en ello. Hasta que, con el avanzar del tren, queda todo atrás y nuevos horizontes nos roban la mirada. Y así vivimo…