La vida es de todo menos sencilla. Es una montaña rusa de emociones que siempre te lanza alto cuando estás en lo más bajo y te hunde cuando vuelas. Es un viaje con final incierto que nos lleva siempre a perder o ganar, sin saber muy bien qué ni cuándo. Aún así, no deja de ser un viaje maravilloso. Vivimos de ilusiones y amamos como si fuera siempre la primera vez. Nos entregamos a la felicidad siempre que esta asoma y la buscamos entre las tinieblas cuando las sombras nos acechan. Somos paseantes de pasos inseguros que viven siempre al borde de un precipicio de emociones, al que caemos a menu…