Mereces más que migajas

No te conformes con migajas de amor cuando mereces un banquete. No te conformes con mensajes a medianoche cuando mereces presencia constante. No te conformes con promesas vacías cuando mereces acciones que hablen más fuerte que cualquier palabra. El amor propio empieza cuando decides que ya no negociarás tu paz. Cuando entiendes que estar solo es mejor que estar mal acompañado. No es orgullo. Es dignidad. Y la dignidad no se negocia.