Tienes un algo, un qué sé yo, que me arranca las ganas de mirar en otra dirección y retiene mis anhelos en el baile de tu melena. Me robas los sueños cada noche y por el día haces tuyos mis pensamientos. Pintas en el aire remolinos de esperanza con tu aliento y me obligas a girar con ellos mientras aceleras el paso y me dejas atrás, igual que a todo aquel que sientes demasiado cerca. Puedo leer en tu piel las cicatrices de eternas batallas, recoger a tu paso las solitarias lágrimas que dejas tras de ti esperando que un día alguien las siga, te encuentre y seque tus ojos con un par de suaves b…