La habitación del pánico

No quiero estar sin ti. Me lo digo frente al espejo para ver si el miedo se vuelve más pequeño al nombrarlo, pero solo crece. No quiero despertar un martes cualquiera y descubrir que mi mano ya no busca la tuya por instinto bajo las sábanas. Me aterra la idea de que tu risa se convierta en un eco borroso, en una anécdota que cuento a extraños para convencerme de que alguna vez fui feliz. No quiero aprender a vivir en el hueco que dejas. No quiero que el café se enfríe porque ya no tengo a quién esperar para beberlo. Me resisto a la idea de que el mundo siga girando como si nada hubiera pasado…