Lo sé, no soy fácil. La mitad de las veces ni yo mismo me entiendo y me enfado con el mundo por no comprenderme. Soy como soy, salí así de fábrica y por más que lo he buscado no tengo remedio. Soy un lío peor que unos auriculares enredados, con todo lo que ello conlleva. No sé tú, pero pocas veces me frustro tanto como cuando me peleo con uno de esos nudos imposibles. No lo sabes, pero tengo mi propio idioma en el que la mitad de las veces “sí” es “no” y “nada” es “mucho”. Solo que prefiero callarlo y llevarlo por dentro, para qué molestar al mundo cuando ni yo mismo entiendo de dónde salen t…