La urgencia de tu propio incendio

Te has pasado la vida bajando el volumen de tu propia voz. Te has hecho pequeña para no incomodar, para encajar en moldes que nunca fueron diseñados para tu cuerpo. Has tenido miedo de que, si te muestras tal cual eres, el mundo no sabrá qué hacer contigo. Y tienes razón. El mundo no sabe qué hacer con lo auténtico, porque lo auténtico no se puede controlar. No tengas miedo de ser quien eres. No tengas miedo de tus aristas, de tus silencios largos, de esa forma tan tuya de reír que a veces parece demasiado ruidosa para los que prefieren el vacío. Deja de pedir perdón por existir. Deja de pedi…