La piel que dejas en el umbral

Te estás desarmando. Te da miedo porque crees que te estás rompiendo, pero solo te estás quitando lo que sobra. Has pasado demasiado tiempo cargando con versiones de ti que ya no te quedan, que te aprietan el pecho y te cortan la respiración. Mírate las manos. Ya no tiemblan por lo que perdiste, sino por todo lo que ahora tienes espacio para sostener. Una nueva vida no es un destino al que llegas de repente. Es el silencio que queda después de que la tormenta se lleva los muebles viejos. Es elegir, cada mañana, no volver a buscar las llaves de la casa que ya se incendió. Te duele la luz porqu…