Todos los textos
    2 min de lectura

    La piel que dejas en el umbral

    Te estás desarmando. Te da miedo porque crees que te estás rompiendo, pero solo te estás quitando lo que sobra. Has pasado demasiado tiempo cargando con versiones de ti que ya no te quedan, que te aprietan el pecho y te cortan la respiración. Mírate las manos. Ya no tiemblan por lo que perdiste, sino por todo lo que ahora tienes espacio para sostener. Una nueva vida no es un destino al que llegas de repente. Es el silencio que queda después de que la tormenta se lleva los muebles viejos. Es elegir, cada mañana, no volver a buscar las llaves de la casa que ya se incendió. Te duele la luz porque te acostumbraste a la penumbra de tu propia tristeza. Pero camina. Camina aunque los pies te pesen. Estás aprendiendo a pronunciar tu nombre sin que te sepa a culpa. Estás habitando un cuerpo que ya no busca permiso para existir. No eres lo que te pasó, eres lo que decides hacer con el vacío que dejaron los que se fueron. La vida nueva no te pide que olvides las cicatrices, te pide que las uses como mapa para no volver al mismo lugar. Al final, florecer es un acto de rebeldía contra tu propio invierno. Estás viva. Eso es todo lo que necesitas para volver a empezar.

    — Alejandro Ordóñez

    ¿Cómo te hizo sentir este texto?

    ¿Te está gustando este texto?

    Únete a +50.000 lectores que reciben textos como este cada semana en su correo.

    Continúa explorando

    Si te gustó este texto, también te puede gustar...

    ¿Te gustó este texto?

    Descubre más textos como este en mis libros

    Ver mis libros