Qué ganas de ti

Hay noches en las que tu nombre me sabe a urgencia. A necesidad de tenerte aquí, en este sofá, con las piernas enredadas en las mías y tu cabeza buscando ese hueco entre mi cuello y mi hombro que parece hecho a tu medida. Qué ganas de ti tengo a veces. Y no hablo solo de tu cuerpo, que también, no voy a mentir. Hablo de tu voz contándome cosas que no le cuentas a nadie. De ese silencio cómodo que compartimos cuando ya no hace falta llenar el aire de palabras porque estar es suficiente. De la forma en que me miras por encima de la taza de café como si estuvieras decidiendo algo importante y es…