No quiero que me pertenezcas. No quiero que lleves mi nombre como una marca de propiedad, ni que tus días se midan por lo que yo espero de ti. Te quiero libre. Te quiero con tus miedos intactos y tus sueños que no me incluyen, porque es ahí, en tu independencia, donde mi amor encuentra su verdadero sentido. Ser contigo es habitar un espacio compartido sin que las paredes nos asfixien. Es mirarte a los ojos y saber que podrías irte en cualquier momento, pero eliges quedarte. No soy tu dueño, ni tú eres mi refugio contra la soledad. Somos dos fuerzas distintas que han decidido, por voluntad y n…