Te miras al espejo y solo ves grietas. Crees que eres pequeño porque el mundo te ha gritado que no cabes, que no llegas, que no eres suficiente. Pero te equivocas. Eres gigante cuando decides levantarte aunque las rodillas te tiemblen por el miedo. Eres gigante cuando eliges la ternura en medio de una guerra que no pediste ganar. No se trata de cuántas veces has caído, sino de la fuerza invisible que te empuja a intentarlo una vez más. Somos gigantes porque llevamos océanos enteros dentro del pecho y, aun así, aprendemos a no ahogarnos. Somos gigantes porque el dolor no nos ha vuelto piedra,…