Un incendio en la calma

Te amo. Lo digo así, sin adornos, porque las palabras grandes suelen esconder verdades pequeñas, y lo nuestro no necesita disfraces. Te amo cuando el silencio se vuelve pesado y cuando la risa nos desborda. Te amo en los días en que no me reconozco y tú, con solo mirarme, me devuelves el nombre. No es una promesa de eternidad, porque el tiempo es un animal que no sabemos domar. Es algo más real. Es decidir, cada mañana, que prefiero el caos de tu mundo que la paz de cualquier otro sitio sin ti. Te amo con la vulnerabilidad de quien sabe que tiene el corazón expuesto, listo para ser herido, pe…