Te quiero aquí. No como una visita fugaz ni como un recuerdo que se construye a destiempo. Te quiero a mi lado cuando el sol quema y cuando el frío nos obliga a buscarnos entre las sábanas. Te quiero en el caos de los lunes y en el silencio sagrado de los domingos. Te quiero cuando no sé quién soy y tú me lo recuerdas con solo apoyar tu mano en mi hombro. Es una necesidad mansa, una certeza que se instala en el pecho sin hacer ruido. No busco que me salves, busco que me acompañes. Que miremos el mismo horizonte aunque veamos cosas distintas. Que tus pies caminen cerca de los míos, marcando un…