Donde el ruido se detiene
Eres tú. Eres el lugar donde el ruido del mundo finalmente se detiene. No se trata de cuánto tiempo llevas aquí, sino de cómo has logrado que todo lo anterior parezca un ensayo. Contigo no tengo que ensayar las palabras. No tengo que cuidar la postura ni esconder las grietas que otros intentaron reparar sin preguntar. Te miro y entiendo que la paz no es un estado mental, es alguien. Alguien que te permite ser frágil sin que eso signifique romperse. Alguien que conoce tus silencios y no intenta llenarlos con ruido innecesario. Eres mi persona favorita porque no me obligas a brillar. Me dejas estar a oscuras cuando lo necesito, y te quedas ahí, sentado a mi lado, esperando a que mis ojos se acostumbren a la falta de luz. Me gusta cómo haces que lo ordinario se sienta como un refugio. Tomar un café, caminar sin rumbo, quedarnos callados mirando el techo. Todo tiene otro peso si estás tú. Eres el recordatorio constante de que no estoy solo en esta confusión llamada vida. Eres la tregua. Eres el abrazo que no pide nada a cambio. Al final, no busco que nadie me salve, solo buscaba a alguien con quien valiera la pena naufragar. Y te encontré a ti.
— Alejandro Ordóñez
¿Cómo te hizo sentir este texto?
¿Te está gustando este texto?
Únete a +50.000 lectores que reciben textos como este cada semana en su correo.
Si te gustó este texto, también te puede gustar...
Textos relacionados
Desliza para ver más →