Y avanzar, al fin

Hay errores que pesan toda una vida. Despedidas que se atragantan en el alma y nunca sale la espina que nos clavan. Pasa el tiempo y duelen como el primer día después del “adiós” definitivo. Y nos pesan las pestañas de sujetar húmedos recuerdos, de soñar mentiras que no son, ni serán de nuevo, mientras la vida pasa y te preguntas si aquel día perdiste algo más que una relación. Tal vez, una parte de ti mismo se quedó también allí y por eso nunca encuentras el camino de regreso a lo que un día fuiste. Tal vez, no luchaste lo suficiente y te quedaste a un “no te vayas” de salvar aquel final. O…