Amor

Amar es mucho más que sentirlo o que decirlo. Hay que demostrarlo cada día porque si no, no hay más que rutina. Un amor perdido entre días grises que no lo salva nada ni nadie.

Por eso, trato de hacer que el amor que yo doy valga la pena. Que sientas que estoy ahí cada día, pase lo que pase. Que tu propio amor se vea correspondido en cada uno de mis actos y no haya rutina alguna que lo mate.

Intento entregarme con todo lo que tengo, sin dejar nada en el tintero de lo que me pueda arrepentir luego. Si un día fracasa esta relación, que no sea porque caí en el error de dar tu amor por sentado, de creer que ya estaba todo ganado cuando en realidad el amor se gana cada día.

Es una batalla infinita de la que solo se puede salir victorioso cuando los dos luchamos en ella, cuando nos aliamos y salimos victoriosos día tras día. Es así. No hay derrota en el intento, solo heridas. Pueden sanar mejor o peor, pero cada día que pasa y lo seguimos dando todo, ganamos.

Así que yo seguiré igual, tratando de hacer que estar conmigo merezca la pena. No por quién soy o lo que tengo, sino por lo que consiga hacerte sentir a ti. Nada importa más allá de eso.

 

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