Amor

¿Qué tendrá su sonrisa para ser tan adictiva? No lo sé, pero es verla sonreír y querer que nunca deje de hacerlo. Será que estoy loco por ella o yo qué sé, pero desde la primera vez que vi su sonrisa me propuse conseguir que siempre estuviera ahí, bien fija en su rostro, iluminando la vida de todos los que tenemos el honor de estar a su lado.

De hecho, me he dado cuenta de que yo también sonrío más que antes. Me contagia siempre sus ganas de ser feliz y, mientras lucho para que eso ocurra, no puedo evitar quererla siempre un poco más.

Una sonrisa que me ha cambiado la vida. A mí, que hacía tiempo que no sonreía por nada. No sé cómo explicarlo, pero supongo que apareció en el momento exacto para frenar todo aquello y obligarme a seguir sus pasos.

Ahora me esfuerzo en hacer las cosas bien, no solo por ella y su sonrisa, sino por mí mismo. Esa felicidad es el premio de una vida que no siempre ha sido fácil, pero que tuvo a bien cruzar en mi camino a una persona con tantas ganas de vivir que las irradia a todos los que estamos cerca.

Qué curiosa la vida. Te golpea, te hunde, pero al final siempre te lanza un salvavidas. En mi caso: su sonrisa.

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