Amor

Siempre pensé que el amor era un sueño casi inalcanzable. De esos que terminan justo cuando abres los ojos, dejando en las pestañas el regusto de felicidad que no fuiste capaz de conservar al abrirlos. Algo que todo el mundo vive pero que, cuando se trataba de mí, nunca aparecía en mi vida un amor que colmara todas mis esperanzas, todo lo que yo creía significaba la palabra «amar».

Y es que amar es mucho más que decirlo. Hay que estar siempre ahí, demostrando con hechos y no sólo con palabras todo eso que dices sentir. Lo demás, es amar a medias, sin darlo todo por esa persona que, seguro, lo está dando todo por ti.

Pensaba en el amor como algo que, sin ser perfecto, haría de cada momento algo maravilloso… pero nunca ocurría. Hasta que llegaste tú para cambiarme la vida, para quitarme las penas y sacudirme los pasados que no supieron darme lo que merecía.

Me hiciste darme cuenta de que el amor que había vivido antes de ti fue solo un simulacro que me preparaba para todo esto que ahora vivo contigo, por fin.

No tengo palabras suficientes para darte las gracias por tanto. Espero que tú sientas siempre lo mismo conmigo, pues me vacío cada día para que todo esto que tenemos no se pierda por el camino. Pero no me preocupa realmente, pues sé que un amor como el tuyo hay que vivirlo intensamente, disfrutarlo dure el tiempo que dure y no pensar demasiado en eternas promesas de felicidad.

Sigamos viviendo nuestro presente como lo hemos hecho siempre, con el corazón dispuesto y con la tranquilidad de saber que, al fin, hemos encontrado a una persona que ama todos y cada uno de nuestros defectos.

Así que a ti, que estoy seguro de que has llegado para quedarte, déjame resumirte en dos simples palabras todo esto que siento: te quiero.

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