Amor

Te invito a entrar, a quedarte incluso. Haré hogar de estos escombros y te daré calor con mi propio fuego. Abriré de par en par las ventanas de mi alma para que nunca sientas que no tienes salida, pero dejaré la puerta entrecerrada para que no te vayas antes de tiempo.

No creas que dejo entrar a cualquiera en mi corazón. Entra sin zapatos, sin dudas y, sobre todo, no tiembles. Porque si me tiemblas dentro tal vez se vengan abajo estos muros maltrechos que ahora tratan de ilusionarse de nuevo.

Te he guardado un sitio junto al fuego creciente de todo lo que me haces sentir. No te asustes con los restos del último incendio, todavía no sé muy bien dónde guardar el desorden de vida que me dejó el ayer.

Pasa, de verdad, entra sin miedo. No dejes que el desastre que soy te asuste. Te lo prometo, cada día avanzo un poco más y si hoy te invito a entrar es porque al fin me siento preparado para mirar al frente de nuevo.

 
 

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