Amor

Me gustaría ser capaz de definir de forma correcta todo lo que me haces sentir. Es tanto lo que siento que nunca encuentro las palabras adecuadas, como si volaran a mi alrededor y nunca fuera capaz de atraparlas. Pero están ahí. Las conozco y sé lo que quiero decir, pero fallo siempre en el intento, pues siento que todo se queda corto cuando hablo de lo mucho que te quiero.

Supongo que ya lo sabes. Si no, es que algo estoy haciendo mal. Te quiero más que a nada y por nada te cambio si me dieran a elegir. Sueño con un mañana perdido entre tus brazos, arropando tu aroma en la mañana o callando con un beso los lamentos que la vida te haga sufrir. Quizá así, juntos, el mundo parezca un poco menos malo y el camino que nos quede por vivir sea eterno. Un paseo por la vida de tu mano, rumbo a un futuro que acecha pero no asusta, pues sé que tú estarás en él.

Pocas son las veces que me quedo sin palabras, lo sabes mejor que nadie. Y aún así, sigo siendo incapaz de definir todo esto que siento. Tal vez sea que es tan grande que las palabras no le hacen justicia, que este amor no se puede medir con nada y que, ojalá, nunca lo haga. Así, lejos de etiquetas y definiciones, lejos de todo lo que iguala al resto, seguiremos siendo diferentes en lo nuestro, «únicos» diría yo.

En fin, solamente quería decirte una vez más lo mucho que te quiero. Que no hay día en el que me despierte sin ser tú lo primero en lo que pienso. A veces me pregunto si todavía sueño, pues me cuesta creer que alguien como tú siga aquí a mi lado, aguantando todo lo malo y luchando conmigo por seguir siendo felices juntos. Tardo unos momentos en asumir que estoy despierto, que aunque sienta que vivo un sueño, todo esto es real.

Y no sabes cuánto me alegra darte los «buenos días» y sentir que empieza un nuevo día a tu lado.

 

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